Comunicación de la ciencia: CEDIE y sociedad

La célula de Sertoli, un actor importante en el escenario de la fertilidad masculina

Por Dra. Galardo, María Noel


 

El testículo es la gónada masculina encargada de la producción de testosterona -la hormona masculina por excelencia- y un número suficiente de espermatozoides -células que al juntarse con los óvulos dan origen a un nuevo individuo. El número de espermatozoides producido determina, entre otros aspectos, la fertilidad del varón. El testículo recién inicia la producción de espermatozoides a partir de la pubertad y continúa produciendo estas células a lo largo de toda la vida del individuo. Los espermatozoides son células muy peculiares -tienen cabeza, cola y movimiento propio- pero en su inicio eran células comunes y corrientes, eran células germinales. En el inicio de la pubertad, las células germinales empiezan a experimentar profundos cambios denominados espermatogénesis para dar lugar a los espermatozoides. En otras palabras, las células germinales sufren una metamorfosis hasta convertirse en espermatozoides. Estas nuevas células que surgen en este proceso nunca estuvieron en contacto con las células del sistema inmune -encargado de la defensa del organismo ante el ingreso de microorganismos o cuerpos extraños-, por lo que un encuentro entre ellas desencadenaría un ataque a las células germinales en desarrollo y su posterior eliminación. Para evitar este último escenario, otras células testiculares se encargan de proteger a las células germinales aislándolas de la circulación. Estas células reciben el nombre de células de Sertoli. Como las células germinales quedan aisladas de la circulación, las células de Sertoli también deben proveer nutrientes a las células germinales. Dado que cada célula de Sertoli es capaz de nutrir a un número limitado de células germinales, el número de células de Sertoli determina en última instancia la capacidad espermatogénica del individuo.
Para que un tipo celular pueda incrementar su número, las células deben proliferar: una célula crece hasta duplicar su tamaño y luego se divide dando origen a dos células. Las células para crecer y proliferar deben cumplir con requerimientos de nutrientes y mensajes químicos que regulan su crecimiento. Las células de Sertoli proliferan hasta que se alcanza la pubertad y el mensaje químico que regula su crecimiento es la hormona folículo estimulante (FSH). La célula de Sertoli puede “escuchar” el mensaje químico de la FSH porque tiene receptores para FSH en su superficie. En otros términos, la FSH es el mensaje que dice “crecé y multiplicate” y el receptor para FSH son los oídos de la célula de Sertoli. Al igual que nuestro cerebro debe decodificar el sonido escuchado para interpretar el mensaje, varios componentes de la célula de Sertoli se ponen en juego para entender la orden que llegó al receptor para FSH. Esos componentes (moléculas químicas conocidas como señales intracelulares) son también los encargados de censar si la célula cuenta con todos los nutrientes necesarios para afrontar el crecimiento y la posterior división celular. Sin embargo, muchos de los componentes involucrados en la decodificación del mensaje de la FSH por la célula de Sertoli son desconocidos aún.

La comprensión de los complejos mecanismos involucrados en la decodificación del mensaje químico de la FSH podrían en el futuro llegar a esclarecer las causas de ciertos tipos de infertilidad masculina hasta el momento desconocidas, y por qué no, permitir el desarrollo de nuevas terapias.

En conclusión, si bien cuando uno se refiere a fertilidad masculina siempre piensa en los espermatozoides, se debe tener en cuenta que, para lograr una producción adecuada en cantidad y calidad de los mismos, se necesita de un conjunto adicional de células, entre las cuales se encuentran las células de Sertoli que son las que brindan sostén, nutrición y el ambiente adecuado para que las células germinales se transformen en espermatozoides.

 

Autor: Dra. Galardo, María Noel

Laboratorio Biología Celular Gonadal