CEDIE y sociedad: Espacio de Divulgación Científica a la Sociedad

¿Por qué evaluamos el crecimiento de los niños?

Por Ana Keselman, Débora Braslavsky y Nora Sanguineti  


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El crecimiento humano es un proceso dinámico, influenciado por factores genéticos, hormonales, nutricionales y ambientales. El ritmo de crecimiento no es igual durante todas las etapas de la vida, sino que va cambiando desde el período fetal hasta la adultez, dependiendo de los factores involucrados que predominan en cada etapa. Los períodos de mayor crecimiento de un individuo son en primera instancia el período fetal (donde en prácticamente 9 meses un individuo crece 50 cm); los primeros 3 años de vida y la pubertad son los otros 2 períodos de mayor crecimiento de un niño en condiciones normales. En la pubertad, las niñas crecen en promedio entre 20-25 cm y los niños, 25-30 cm, y es la etapa donde ocurre lo que denominamos el “estirón puberal”, por influencia de los esteroides sexuales (la testosterona en el varón y los estrógenos en la mujer).

La genética juega un papel preponderante en el crecimiento, ya que determina el 80 % del mismo. La talla es un rasgo poligénico, es decir que está determinada por la contribución de múltiples genes (que, en regla general, se heredan de los progenitores). Es decir, no hay un sólo gen responsable de la talla final de una persona, sino que se requiere de varios genes y cada uno de ellos contribuirá en diferente magnitud en la determinación de la talla final. Es necesario además que las hormonas estén en niveles adecuados y funcionen correctamente. Las hormonas son los mensajeros químicos que viajan a través del torrente sanguíneo llevando información e instrucciones a los distintos tejidos y órganos. Las hormonas principales que intervienen en las distintas fases de crecimiento son la hormona de crecimiento, las hormonas tiroideas, los esteroides sexuales, la insulina y los factores de crecimiento insulino-símiles. Para un normal crecimiento también es necesario una nutrición adecuada (en cantidad y calidad de alimentos) durante la infancia. También debe existir un normal funcionamiento de los distintos sistemas corporales (cardíaco, respiratorio, gastrointestinal, renal, hematológico, entre otros) para un crecimiento apropiado. Por último, debe haber ausencia de enfermedades que afecten el crecimiento, dado que algunas noxas que actúen en forma prolongada y con cierta intensidad (por ejemplo, una infección respiratoria severa y prolongada o una diarrea crónica) pueden afectar el crecimiento en forma permanente (especialmente si están presentes durante los períodos críticos de crecimiento, es decir, aquellas etapas de la vida donde la velocidad de crecimiento es mayor: los primeros 3 años de vida o la pubertad). No debemos olvidar que el ambiente social y emocional en el que se halla el niño también es de vital importancia para que éste crezca y se desarrolle en forma adecuada.

Por todo lo anterior, se desprende que el monitoreo del crecimiento de un niño es una herramienta de suma importancia para evaluar el estado de salud de los niños, y lo realizan tanto los pediatras como los endocrinólogos infantiles. Este monitoreo consiste en la medición regular de la talla y el peso de los niños, y la comparación con tablas de crecimiento estandarizadas, con el objetivo de identificar posibles desviaciones de lo normal, y así reconocer tempranamente alguna condición patológica. Si se detecta que un niño no está creciendo como corresponde a la etapa vital que está transitando, cabe destacar que ello podría ser producto de una enfermedad genética, hormonal, sistémica, nutricional y/o psico-emocional, y esto deberá ser estudiado. En numerosas enfermedades pediátricas, el trastorno de crecimiento puede ser el único síntoma o el síntoma inicial.

De esta forma, la identificación temprana de los trastornos de crecimiento y la derivación oportuna a la atención especializada ofrecen a los niños con retraso del crecimiento mayores posibilidades de un diagnóstico y tratamiento eficaz, para beneficio de su salud y para intentar optimizar su talla final.

 

Autores: Ana KESELMANDébora BRASLAVSKYNora SANGUINETI

Grupo: Relaciones entre el eje Hormona de Crecimiento-Factores de Crecimiento Insulinosímiles y el retardo de crecimiento

 

Editores: Susana NowickiMariana Tellechea


 

** imagen obtenida de https://www.pediatriasalud.com/los-estirones-de-crecimiento/, no se pretende infringir derechos de autor.