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Pubertad precoz: detección oportuna para su óptimo tratamiento

Por Dra. Analía Freire


 

La pubertad es el periodo de transición que conecta la infancia con la adultez. Ocurre normalmente entre los 8.3 y 13.3 años en las niñas y entre los 9.5 y 13.5 años en los varones. En la pubertad se producen varios cambios hormonales que conducen a adquirir las características sexuales secundarias, finalizar el crecimiento físico del cuerpo y adquirir la capacidad de reproducción. Es un período que se acompaña de cambios en las emociones y en la conducta. ¿Pero qué sucede cuando la pubertad comienza antes de la edad considerada normal?

La Pubertad Precoz es la aparición de los caracteres sexuales secundarios antes de los 8 años para las niñas y de los 9 años para los niños. El primer cambio físico de la pubertad en las niñas es la aparición del crecimiento mamario o botón mamario (telarca). El primer cambio físico en los varones es el crecimiento de los testículos en un volumen mayor a 4 cc (aproximadamente mayor al de una aceituna). En algunos casos estos cambios también pueden acompañarse de vello pubiano y/u olor sudoral. Cuando el cuadro progresa, los niños/as también presentan en forma temprana un aumento de la velocidad de crecimiento (estirón) junto a una maduración precoz de los cartílagos de crecimiento que “envejecen” antes de tiempo hasta que se cierra el crecimiento. En la pubertad precoz central (PPC) todo esto ocurre porque se empiezan a producir gonadotrofinas, dos hormonas provenientes de la glándula hipófisis (una glándula que se encuentra en el medio de estructuras del cerebro) que estimulan a los ovarios o testículos para fabricar hormonas sexuales. Este trastorno es 10 veces más frecuente en las niñas que en los niños.

Las consecuencias de la PPC se dan fundamentalmente en dos aspectos: en el psicológico y en el crecimiento somático. Por un lado,  los niños/as pueden verse afectados en su adaptación psicosocial por llevar una maduración física inapropiada para su edad y diferente a sus grupos de pares. En el caso de las niñas se considera que la pubertad precoz en muchos casos provoca la aparición de la primera menstruación (menarca) antes de los 10 años. La consecuencia sobre el crecimiento se vincula a la maduración precoz de los cartílagos de crecimiento. Por el aumento de las hormonas sexuales, se produce un estirón en forma temprana, pero el crecimiento finaliza antes. Esto puede condicionar que la estatura final de los niños/as sea inferior a su potencial genético (es decir a lo que le correspondería por el potencial de crecimiento heredado de sus padres) o a la que hubiera adquirido si la pubertad hubiera ocurrido en edad normal.

Por ello los padres tendrían que estar alertas ante la aparición de algún signo de desarrollo sexual precoz y deberían consultar con su pediatra de cabecera inmediatamente quien recomendará la consulta con un endocrinólogo infantil. Este especialista evaluará el cuadro y definirá los estudios a realizar y luego su tratamiento o seguimiento. La detección de esta condición de forma temprana es fundamental para poder optimizar los beneficios del tratamiento en detener el progreso del desarrollo sexual. Si el diagnóstico de PPC se realiza oportunamente antes de que el cuadro haya avanzado demasiado representa una importante ventana de oportunidad para que el tratamiento sea efectivo en optimizar la talla final en ambos sexos, permitiendo alcanzar el potencial genético del niño/a.  En el caso de las niñas, el tratamiento demorará la aparición de la menarca hasta la edad en que normalmente ocurre en la población.

El tratamiento médico de la PPC es seguro y efectivo. Su acción es transitoria y su efecto es completamente reversible. Su duración dependerá de cada caso en particular, dependiendo fundamentalmente de la edad de presentación de la PPC.

Si bien en los comienzos del tratamiento de esta condición se utilizaban inyecciones semanales, actualmente se utilizan formulaciones que se aplican de forma intramuscular cada 4 o cada 12 semanas (dependiendo de la dosis). La tendencia mundial es el uso de compuestos de cada vez mayor duración o tiempo de depósito. Nuestro CEDIE participó de un ensayo clínico internacional y multicéntrico en el cual se demostró la eficacia terapéutica para la PPC de una formulación de aplicación semestral. Dicha formulación fue aprobada para dicho uso por la agencia FDA (Food and Drug Administration) en EE.UU en mayo de este año.

Para concluir, la Pubertad Precoz Central es un trastorno infrecuente pero tiene signos que pueden ser detectados por padres y/o pediatras atentos, estudios de baja-mediana complejidad y un tratamiento eficaz y seguro, por el cual los niños pueden disfrutar de su infancia, crecer y desarrollarse en el momento adecuado.

 

Autor: Dra. Analía Freire

Grupo Fisiología y Patología del eje Hipófiso-Ovárico