Comunicación de la ciencia: CEDIE y sociedad

En búsqueda de nuevos conocimientos sobre el cáncer de próstata

Por Sofía Cárdenas


 

La próstata forma parte del sistema reproductor masculino, se encuentra ubicada debajo de la vejiga rodeando el tercio superior de la uretra. Es la glándula encargada de la secreción de parte de los fluidos del semen.

El cáncer de próstata es el segundo carcinoma (tumor originado a partir de células epiteliales) con mayor cantidad de casos a nivel mundial. En nuestro país, es el carcinoma con mayor incidencia en la población masculina, siendo la tercera causa de muerte por cáncer a nivel nacional en hombres y la quinta causa en la población en general. Según datos del Instituto Nacional del Cáncer de EEUU (NCI-NIH), el 99% de los casos son detectados en hombres mayores de 45 años. Los estudios epidemiológicos han establecido que los antecedentes familiares de cáncer de próstata aumentan significativamente el riesgo de desarrollo de esta enfermedad, además de la ascendencia afroamericana, la menor frecuencia de eyaculación y la disposición genética al desarrollo de ciertos tipos de cáncer. Varios estudios han demostrado que una dieta alta en grasas y la obesidad aumentan significativamente el riesgo de desarrollar diferentes tipos de cáncer, entre ellos el de próstata, además de incrementar la agresividad de esta enfermedad. Por ejemplo, en Asia, es raro que un hombre desarrolle cáncer de próstata, pero aquellos individuos asiáticos que migraron a EEUU y adoptaron una dieta basada en comida rápida presentaron un riesgo similar al reportado para estadounidenses.

Los andrógenos (hormonas cuya función principal es estimular el desarrollo de los caracteres sexuales masculinos) median el crecimiento y funcionamiento de la próstata normal, y continúan sosteniendo el crecimiento del tumor en las primeras etapas del desarrollo tumoral. Para ello activan distintos mecanismos dentro de la célula que aseguran su sobrevida. Las terapias convencionales para el tratamiento del cáncer de próstata se centran en la deprivación de andrógenos, lo que da como resultado una regresión del tumor, pero entre los 3-5 años posteriores al tratamiento puede ocurrir la progresión a un tumor independiente de los andrógenos, que se torna resistente a esta terapia, es más agresivo y puede propagarse a otros órganos (metástasis).

Actualmente se sabe que ésto se debe a que las células tumorales disponen de varias estrategias adaptativas para sostener los mecanismos celulares de supervivencia, proliferación y malignidad originalmente activadas por los andrógenos, aún ante niveles plasmáticos de andrógenos muy disminuídos

Las estrategias adaptativas son variadas, y pueden ser dinámicas. Así por ejemplo, las células pueden mutar para responder a muy bajos niveles de andrógenos, o volverse promiscuas y reconocer otras hormonas químicamente semejantes como si fueran andrógenos, o mantener constitutivamente activos los mecanismos de sobrevida y malignidad que originalmente requerían la activación por los andrógenos.

Una de las metas actuales en el tratamiento de cáncer de próstata es desarrollar drogas que afecten a piezas claves dentro de esta cadena de respuestas, algunas enfocadas a las estrategias adaptativas de la célula tumoral. En todos los casos la búsqueda se focaliza en blancos terapéuticos diferentes de los atacados por las terapias antiandrogénicas convencionales.

Una de las líneas de investigación del CEDIE, estudia un mecanismo intracelular aún poco conocido  que podría ser de importancia  para el futuro desarrollo de tratamientos novedosos del cáncer de próstata. Leer más...

 

Autor: Cárdenas Alcoser, Sofía

Grupo Eicosanoides