CEDIE y sociedad: Espacio de Divulgación Científica a la Sociedad

La historia detrás del desarrollo de los anticonceptivos femeninos

Por Dra. Marina Peluffo


 

Como en el desarrollo de la mayoría de los productos, el de los anticonceptivos femeninos involucró mucho tiempo, subsidios/dinero, dedicación y a muchísimas personas comprometidas. La idea de estas líneas, además de explicarles cómo funcionan, es tratar de resaltar la interacción entre los distintos profesionales y personas con un fin común; destacando algunos de los nombres que cambiaron la vida de muchas mujeres, al darnos la posibilidad de elegir y decidir cuándo y si queríamos quedar embarazadas. Asimismo, me gustaría enfatizar en un punto importante que, sobre todo a los más jóvenes, cuesta entender o aceptar: todo lleva su tiempo y el éxito se logra trabajando en equipo.

Para comenzar, antes de contarles acerca de la historia de las pastillas anticonceptivas hormonales, está bueno saber cómo funcionan. Estas bloquean el proceso de ovulación en las mujeres, inhibiendo así la posibilidad de embarazo. La ovulación es un proceso fisiológico que ocurre normalmente todos los meses en las mujeres durante su etapa fértil. Este se desencadena en respuesta al pico de la hormona luteinizante (LH), produciéndose la liberación del ovocito (comúnmente llamado óvulo) rodeado de unas células que lo protegen (células del cumulus) en el tracto reproductivo femenino para un eventual encuentro con los espermatozoides. Adicionalmente, las pastillas también alteran el moco del cuello uterino haciéndolo más espeso y, de esta manera, interfieren en la llegada de los espermatozoides al ovocito.

¿Cuándo comenzó su verdadero desarrollo? Eso es algo que sería un poco injusto definir ya que, en la ciencia, cada “pieza del rompecabezas/conocimiento” contribuye y es crucial para poder concluirlo. Pero, en líneas generales, se reconoce que en un encuentro ocurrido en 1951 entre Margaret Sanger (feminista), Katherine McCormick (filántropa) y Gregory Pincus (biólogo especialista en endocrinología y reproducción en mamíferos) fue cuando comenzó a definirse el proyecto que hizo posible el desarrollo de la famosa “píldora”. Como se imaginarán, el desarrollo de un anticonceptivo en esa época estuvo plagado de complicaciones y controversias tanto a nivel científico como a nivel moral, religioso y social; las cuales tuvieron que ser sorteadas por todos los involucrados.

El Dr. Pincus, con financiación de la filántropa McCormick, junto al Dr. Min-Chueh Chang (biólogo especialista en reproducción), llevaron a cabo una serie de experimentos (basados en estudios previos de otros investigadores) demostrando, que inyecciones repetidas de progesterona detenían la ovulación en animales de manera eficaz. Posteriormente, el Dr. Pincus junto al Dr. John Rock (médico ginecólogo y obstetra), ambos vinculados con la Universidad de Harvard, pudieron comprobar con éxito que una pastilla evitaba la ovulación en una pequeña prueba realizada en mujeres de Massachussets. Entre otras, se comentaba que dos de las voluntarias fueron Sanger y McCormick. En 1956, se llevaron a cabo las primeras pruebas clínicas en gran escala de anticonceptivos orales, pero por diferentes motivos prácticos y legales estas fueron llevadas a cabo en Puerto Rico, bajo la supervisión de los Dres. Edris Rice-Wray y Celso-Ramón García. Recién en 1960, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) aprobó su uso y comercialización en Estados Unidos.

Actualmente, las pastillas anticonceptivas hormonales no solo son una de las formas más populares de anticoncepción, sino también, constituyen las drogas más amplia y regularmente consumidas en el mundo. Estas  contienen una o dos hormonas esteroideas: los progestágenos y los estrógenos (fármacos similares a la hormona progesterona), siendo las más comunes las que contienen combinación de progestágenos y estrógenos. Los avances realizados en el campo de los anticonceptivos se han basado principalmente en modificaciones y disminuciones de las dosis de esteroides, sus proporciones y también las vías de administración.

En Argentina, de acuerdo con el Código Civil y Comercial, a partir de los trece años es un derecho acceder de forma autónoma a todos los métodos anticonceptivos reversibles. Este derecho está reconocido en la Ley 25.673 de salud sexual y procreación responsable: https://www.argentina.gob.ar/normativa/nacional/79831/texto

Muchísimas personas contribuyeron para el éxito de los anticonceptivos hormonales: científicos, técnicos, médicos, enfermeros, voluntarias, etc. Me disculpo por no poder incluirlos a todos. Sobre todo, me gustaría expresar mi gratitud a cada una de las voluntarias que pusieron sus cuerpos y permitieron que en la actualidad podamos elegir libremente. Los científicos nos dedicamos a completar las piezas que faltan en los infinitos rompecabezas del conocimiento, siendo algunas sencillas y otras muy difíciles. Y para poder lograrlo se necesita la colaboración de colegas, organismos, estados, empresas y la sociedad.